Malas Noticias


En el diván
Agosto 11, 2008, 1:10 AM
Archivado en: Borrador

¿Cómo estoy? Pues no lo sé. En verdad, parece que jamás podré responder correctamente dicho cuestionamiento. Lo único de lo que puedo estar segura es que existen alrededor de 17 razones para no estar aquí. No me gustan los números, debo decir, pero su obstinación les hace marcar a fuego y sangre cada paso que doy o que retrocedo. Es domingo. Mi cabello huele a humo, a los pensamientos que fumé mientras me ahogaba en esa terraza y me atragantaba de aire limpio y fresco, de ese que no se deja ver ni respirar por estos lares. Confieso que he tenido impulsos ahuevonados en estas semanas, mal que mal, ella nunca me dejará en paz. Tengo la leve impresión de que hoy es un día importante, aunque -pensándolo bien- es posible que el contexto sea aquél que me pesa en la memoria. Mes octavo. Dentro de las efemérides podemos contar dos cumpleaños trascendentales (la amiga que ya no me estima y ése que se fue a esconder tras la lluvia penquista), vestigios de un aniversario ya borrado por el insoslayable paso del tiempo y también una ruptura que truncó de sopetón ciertas ilusiones que con esmero logré tejer. He de suponer que el hilo era demasiado frágil, pues dicen que los cimientos de calidad resisten hasta los peores embates del destino. En fin. “¿Podrías repetir la pregunta, por favor?” Ay. Él está bien. Sosegado, tranquilo… de vez en cuando sufre ciertos espasmos, pero son fácilmente atribuíbles a eventos temporales sin ninguna trascendencia -en ese sentido-. Me gusta la lluvia compartida, sea con quien sea, siempre que las huellas del goteo dejen algo más ahí, un legado. Pronto será lunes. Me duele el estómago. Está enojado conmigo, con mi mente. La (sin)razón me conduce a realizar acciones un poco estúpidas, o estúpidas a secas. No, en realidad, muy estúpidas. Aún queda del perfume que me recuerda a veranos endulzados con la miel de tus ojos, ésa que me gustaba tanto. Lástima que las cosas demasiado melosas tienden a hostigar y a aburrir. El tedio se hizo insoportable. Hay un presentimiento que suele invadirme en momentos de histeria silenciosa. Dah, me consuela el hecho de pensar que no soy muy intuitiva, por lo tanto tengo la facultad de ignorarlo. Será. Estos cojines son muy cómodos, pero Mickey sigue contando los segundos. Debo elegir entre la Guerra Fría y Alan Pauls. Ambos me llaman. Un poco más allá cantan las sirenas de Carpentier. En mis sueños vi cielos amatista y nubes de cuarzo -también estaba la viuda de Cobain chillando sus letras (oí una voz esmerilada)-. Desperté y mis venas eran violeta, violentamente violeta. La migraña me produce alucinaciones. Está lloviendo -es púrpura-. Hay moretones en mis brazos (ayer hubo sangre). Estoy hablando desde la herida. “Se acabó la hora?” Muchas gracias. Espero no estar exiliando desvaríos de más.
Hasta mañana, espero soñar con angelitos esta vez.

¿Cómo estás? Pues no lo sé. En verdad, parece que jamás podré responder dicho cuestionamiento. Lo único de lo que puedo estar segura es que existen alrededor de 17…



Avíspate
Agosto 11, 2008, 12:25 AM
Archivado en: Manifiesto

Oeoeoeoe, Belén Piedra-Dura del País Vasco, RE-AC-CIO-NA!! Está puro malgastando su tiempo, señorita. Despabile y dése cuenta que no saca nada con pensar tanto, que tiene que puro aplicar carpexdiemxcore y que en realidad todo esto es pura, única y exclusivamente sugestión. Mi huachita, hace rato que usted aprendió a impermeabilizar su razón, body y corazoncito de melón para cualquier ataque o invasión desde el mundo exterior. So, no le queda más que utilizar sus conocimientos y sacar provecho de las situaciones que se han presentado en su vida hasta ahora.
No sea laji, mijita.