Malas Noticias


From China with Love
Agosto 24, 2008, 10:28 PM
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Bonito, todo hermoso. Obertura, desarrollo y cierre; aún cuando en la primera hayan habido “pequeños detalles”, como la pirotecnia que sólo fue obra de un excelente diseñador digital y la niñita que, por poco agraciada, tuvo que cantar tras bambalinas, dándole el crédito a otra infante con facciones mucho más armoniosas y con cada diente en su lugar. Beijing fue un montaje de cabo a rabo, pero muy bien hecho. Los chinos supieron adecuarse al gusto occidental y deleitar a las masas con un espectáculo exquisito, cuidado hasta el último detalle. Y nos encantó.

La prensa internacional pareció perder el foco entre tanto récord batido y figuras promisorias que se alzaron en estos JJ.OO. ¿Alguien sabe qué fue de las manifestaciones en el Tibet? ¿O sólo quedarán en nuestra memoria -muy frágil, por cierto- los 9 segundos y fracción que demoró el jamaicano en llegar a la meta, junto con los 5,05 metros de la rusa? Por cierto, a nadie tampoco le preocupa la situación en la que queda la población china. El legado sólo puede remitirse a una enmarañada red de fierros que le da vida al “Nido de Pájaros”, un cubo de agua y otras edificaciones cuyo nombre no puedo recordar en este instante. Sólo a eso. Los habitantes de la ciudad más contaminada del planeta de seguro mañana no recordarán que durante dos semanas pudieron conocer el verdadero color del cielo, que pudieron disfrutar de sus calles limpias y libres de contaminación acústica/ambiental. Pero bueno, a quién le importa. Ellos vuelven a sus vidas de planificación familiar así como nosotros a nuestros respectivos quehaceres.

La contradicción: Pude ver a través de la televisión y los infinitos reportajes que se realizaron en torno a este evento que los chinos alababan a Mao Tse Tung por hacerles un pueblo “grande”, sin embargo, a quienes realmente le deben su actual posicionamiento económico es a Xiaoping y su paquete de reformas capitalistas. Si Mao pudiese ver en qué se ha convertido su querida China, en qué fue a parar su revolución, apuesto mi cabeza a que se pegaría un tiro. Lo único que persiste desde su época es la completa limitación de corrientes de opinión divergentes. Son una sola voz, y pobre de aquél que desafíe dicha afinación. Aunque hablo en vano de estas cosas, puesto que no es de nuestra incumbencia lo que suceda en el margen de su política interna.

Es triste que nos hayamos dejado seducir por bailes perfectamente coordinados, música ad-hoc y Jackie Chan cantando con una enorme sonrisa, en vez de detenernos a pensar un minuto sobre qué es lo que realmente oculta tanta challa. Qué hay detrás de las luces de neón y los rayos láser. Suele suceder -y es cosa de echarle una ojeadita a los libros de historia- que la gente es engañada primero por el poder de los medios de comunicación masivos, aprovechando la necesidad de escape de la realidad que la chusma posee, para después ser víctimas de la sorpresa de un duro golpe que nadie esperaba. Claro, para ellos fue un enorme triunfo el haber cegado a la gente nada más que con colores delirantes y fuegos de artificio. Yo tendría un poquito más de cuidado, debo decir, antes de aplaudir y celebrar el “éxito” de este certamen.

Bonustrack:

“Whole Lotta Love”, Leona Lewis feat. Jimmy Page

Tengo varias preguntas con respecto a este momento en la clausura de las Olimpíadas…

1.- ¿Cuál fue el aporte de David Beckham en todo este asunto?

2.- Si. La situación es tan extraña como imaginar a Ashley Tisdale cantando “Crazy Train”, pero ¿cuál es la manía de la gente picá a rockera old-school de despedazar y faenar esta clase de experimentos musicales? Sin duda no suena a ron, ni a chaquetas de cuero ni a Harleys rayando en el límite de la velocidad del sonido, pero nadie puede negar que la señorita (ganadora de “The X Factor”, no es ninguna aparecida) le dio un toque especial a la canción. Yo no creo que la intención de los organizadores haya sido transformar la ceremonia en un ‘Monsters of Rock’ ni pretender que el público hiciese headbanging. La mezcla es rara, pero les quedó buena. Esto es para todos aquellos que sostienen que el grandísimo-magnánimo Jimmy Page se humilló y quedó igualado a la categoría de cucaracha por haber compartido escenario con la nena morena y otras estupideces del mismo calibre. Imbéciles.

3.- Veo a estos dos seres demasiado solos sobre ese stagebus. En vez de David y su pelota hubiese puesto a Keith Richards, o Brian May, o no sé… cualquier otro artista británico destacado que tuviese la disponibilidad para asistir al asunto este (y que, claro, las autoridades chinas dejasen pasar sin mayores complicaciones).

4.- Este viejo está como quiere. Ayer y hoy, sigue siendo un ícono recurrente en mis fantasías sexuales adolescentes.

5.- ¿No pudieron elegir una canción menos hot para la ocasión? Digo, a mi no me desagrada en lo absoluto que temas cachondísimos como este sean homenajeados y transmitidos a cada hogar del mundo, pero si le van a cambiar la letra… Es cierto, se justifica el cambio de ‘inch’ a ‘bit’ porque oír a Leona Lewis articulando “I’m gonna give you every inch of my love” es un poco chocante, sobre todo si consideramos que ella no posee pulgadas (supongo, aunque la chica tiene una pinta de tranformista…) en las cuales concatenar dicha metáfora (curiosísima, por cierto) del sentimiento más hermoso del mundo, sin embargo olvidaron retocar el coro: “Way, way down inside, I’m gonna give you my love”. Ella cantaba embelesada, pero no pude evitar pensar en la carita de Jimmy Page imaginándose descender hasta sus profundidades para ‘darle su amor’. Si, tengo mente de alcantarilla, pero ¡Por Google, es Whole Lotta Love!

6.- Al pobre chino que no pudo aguantarse las ganas de recoger la pelota le llegará castigo por romper la solemnidad y el rictus que debía conservar por órdenes de arriba. Nada que ver.

7.- Nuevos fuegos artificiales, mis polainas. Nadie me asegura que no es otra proyección digital. Yo no estuve ahí para confirmarlo con los ojitos que dioh me dio.

En fin. Esto es para corregir un poco el cariz ‘emo’ que tomó el blog. Keep it coolin’, baby.