Malas Noticias


SúperPolillas
Octubre 1, 2008, 3:46 AM
Archivado en: Borrador | Etiquetas: ,

Me acuerdo que a ti te encantaba Smallville. En las tardes de domingo -y de puro masoquista- prendo la tele, la cambio a RedTV y me pongo a hilar historias jamás contadas mientras babeo por Lex Luthor casi por costumbre. Kara Zor-El sigue esperando aquí, por si acaso, igual de ñoña, pero con un poco más de pudor -así como para que no se note tanto-. Y yo, la muy pava y mamona, seguía bajando los episodios sólo para sufrir y brindar con el monitor en nombre de tu recuerdo y desprecio. A esas alturas de hace tres o cuatro años atrás tú ya estabas lejos, muy lejos como para contemplar mi patetismo. DC Comics+Grunge+Su chelita loca por ahí siguieron siendo fieles compañeros, al menos hasta el final de esos nefastos doce meses.

Mi cuñado solía decir que Smallville era un insulto a la saga de Superman. “¿¡Y qué me importa a mí!?”, exclamé. En la pendiente de mi adolescencia, dicha serie era casi como la biblia. También me dijo que esa canción del OST que me llamó tanto la atención no debía gustarme, porque el grupo intérprete de la misma eran unos “pasa’os a caca y cursilería fácil”. Lógico que le hice caso y traté de aguantarme las ganas de averiguar la procedencia del tema del capítulo Nº8 de la temporada 5 (y si lo Googlean, notarán que yo no miento). Qué pena que hasta el día de hoy y por culpa de mi desobediencia, tenga que sufrir una y otra vez los embates de la nostalgia al escuchar esta huevá.


H.I.M., “Wicked Game”

La Pula hoy me preguntó por mis ‘crushes’ a lo largo de mi corta vida. Al echar mano a la dirección de bibliotecas, archivos y museos que hay en mi cabeza, una legión de polillas se sacudió de la densa capa del polvo que las cubría (y que, de paso, las protegía de insecticidas, naftalina y hierbas similares) y dejó al descubierto esa herida maraca que no cicatriza ni con cremita de caracol. Ahora -y como “Wicked Game” la tengo en todas sus versiones posibles dentro de mi mp3- iré a llorar. Arg, kriptonita para ti, para mí y pa’l mundo entero. Hoy todos tienen permiso para morir.