I
Mami, en serio. Hoy no quiero comer, no amanecí con ganas… Es que no me gusta cuando se pone así, tan extremista para sus cosas. Ayer hizo desaparecer tres panes, aunque después estuvo mucho rato en el baño. “Qué te pasó, tus ojos están…”, nah, me entró una basurita (the big basura que logró penetrar ambos globos) no más. Tan sapa que es esta mujer. Tan sapa que es la gente. Tal vez algo le pasó en el colegio, pero si le pregunto no me responderá. Nunca sé cuándo debo hablarle a esta mocosa. Mami, me hacís un tecito con limón?. Ya, pero aquí aprovecho de tentarla con el pie que cociné anoche. No se resiste ante estos estímulos. Su voluntad es tan frágil. Mi voluntad es tan frágil, que de más que me como una galleta o algo. ¿Qué culpa tengo yo de que las fiestas en mi lengua sean altamente calóricadictivas? Me fumaría un cigarro. Si me dejasen darle rienda suelta al vicio en cualquier lugar, podría pasar de cualquier otro requerimiento físico. Necesito ocho lucas. Necesito muchas lucas. Mami, mami, ¿puedo ir al gimnasio?. ¿Por qué me pides esas cosas? No hay para consentir tus caprichos; mira a la Belén: calladita, tranquilita. Pero enorme, mamá, enorrrrme. Ay sí, pero no lo digas fuerte porque sabes que se siente mal. No se siente mal y lo hace pa’ manipularte no más, si el año pasa’o estaba loca. Ya no. Ya no. Esto es progresión y no se nota. Tan exigente que es el mundo. Qué bueno que ella nunca me pide nada, aunque igual no sé cómo chucha el próximo año he de pagarle la U. Le irá espectacularmente bien y todos lo sabrán, o no, amor? -el amor que no responde/corresponde- Pobre de ella que así no sea. A trabajar no más porque yo no mantengo vagos en esta casa. Cuando jubile me iré al campo y podré desligarme de toda esta manga de huevones. Ni ahí con pagar las deudas, total la casa la dejé a nombre de la Delfina y ella, tan linda ella… Igual me da un poquito de pena verla mal por mí. Hubiese querido quererla más de lo que amo la libertad. Por qué me casé. Por qué se casaron. No estarían aquí, tapados en deudas y estiércol. Yo no estaría aquí.
II
Belén, bájale el volumen a tu música culiá. Belén, bájale el volumen a tu huevá de teclado. Papá, bájate el volumen. ¿Qué se cree esta pendeja al hablarme así? Igual las amenazas verbales ya no surten efecto, pero ya me mandé un cagazo y otro de la misma clase no me lo perdona ni cagando, y ni cagando tras las rejas yo. “Belén, cálmate y respétale, porque es tu papá” y de más que me responde con que él no se calma cuando a mí se refiere, y menos que me quiere. Yo creo que aún existe amor, sino no estaría conmigo. Mi mamá es entera pava, porque vez que él nos esperanza con su partida, se tira de guata al suelo a implorar que no cruce la puerta. No la culpo por tener prioridades en su vida, pero que tampoco me las exija a mí. ¡Paren de pelear! No puedo ver tele; me cortaron el cable… ¡Mamáaaaaaa! que no pagai la cuenta del VTR, que necesito ropa, que quiero gimnasio, que cómo a la Belén le regalaron ese tremendo teclado y en mi cumpleaños sólo me compraron cuatro buzos, una chaqueta toda cagona y tres carteras Everlast. “Kathy, es un vulgar Casio no más” me dice la otra huevona con su voz de enferma mental. Mi hermana está loca, un poco, pero a veces igual es simpática. Mis compañeras de curso dicen que es mi versión “terror”, pero yo encuentro que no nos parecemos, o sea. Ella tiene el pelo feo, la nariz grande, los ojos hundidos y terrible enanos, aparte que ni se encrespa las pestañas, ni se pinta ni nada. Lo único que hace por la existencia es delinearse los ojos. Siempre se me acaban los lápices color negro por su culpa. Ah, y lo otro es que es como tontona para caminar, es terrible rara y no habla nada. Me tinca que pasa todo el día drogá. Oh, y obesa. Mis compañeras de curso dicen que es terrible rica, pero mejor no mencionarlo delante de ella, porque se le sale el GodZilla homofóbico y temo una caída de cassette de su parte. No quiero más atados con respecto a las cosas ocultas, debo decir. Se gasta la media raja y un estómago inexistente. “Pero igual tiene un aire a ti”, leve brisa a kilómetros de altura. A lo mejor en la Tropósfera se siente. Ella tiene el pelo boni y largo, ojos sumamente expresivos, una nariz normal… igual es linda mi hermana, pero es tan flaite, por la cresta. Esos aros gigantes, la delineá a lo Amy Winehouse, el brillo sabor sandía/damasco/uva/maracuyá [?] en sus labios y, cómo obviarla, la capa de estuco de 2 cm que se echa encima de la cara para tapar el acné. Nunca entendió que con eso sólo empeora las cosas. Gracias Google por darme algo más de seso y que éste no se me escape a cada momento por los poros. Preferible el espanta-pájaros contemplativo al conejo errante.
III
Hoy llegó súper pesá. Ni me habla y, más encima, me trata mal. Hace rato que le habría aforrado un combo de no ser porque sé que todavía está enferma de esa huevá que tienen todos ahora… depresión? “Mamá, si me vas a pelar por teléfono, trata de que yo no me dé cuenta, poh”. Ay, si ya corté, aparte es verdad que tiene penita aún y yo no entiendo por qué, si la quiero tanto. Quizás es porque le falta la salvación del Señor en su corazón, pero da lo mismo, porque yo tengo fe y sé que algún día ella tendrá su testimonio. Mi vieja no saca nada con pedirme que lea alguna parte ‘x’ de la Biblia. Cuando era chica fui imbuída de poderes saiyayin y la leí completita; hasta me alcanzó para aprenderme unos cuantos trozos y ahora puedo sacar provecho de ello y lucirme en las conversaciones de ateos culia’os pica’os a posmodernismo. Igual es bacán que piense que tengo depre no más. Nunca fue de leer los diagnósticos eternos de la siquiatra -Tan pesá que era esa mujer. Me caía la raja, por cierto-, pero (según me acuerdo) era algo así como personalidad limítrofe con antecedentes de síndrome Asperger más blablablabla, las volás esquizofrénicas del código genético y la chorrera de pastillas que me recetó para ser feliz. Nunca las tomé muy en cuenta, porque me convertían en un zombie alegre, pero zombie de todas formas. Quiero mi conciencia intacta y bien alerta, aunque signifique pagar con amargura y depreçao. Ahora tiene insomnio y está toda la noche en el computador… me saldrá tan cara la cuenta de luz este mes, más la del mes pasado, y la del ante-pasado…
(en mi casa es raro encontrar facturas pagadas en la fecha que corresponde)
IV
¿Me dejará darle un besito de buenas noches? Viene mi mamá a sapear lo que escribo, mejor olvidar que soy quisquillosa por cinco minutos. Hasta mañana, Dolf’, te adori (L).
Igual me quiere un poquito, pienso yo.
Igual debe pensar que soy un monstruo, digo en voz alta.