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Discapacidad
Octubre 12, 2008, 5:25 AM
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Síndrome de Asperger: Es una afección caracterizada por un deterioro en la interacción social y patrones de comportamiento limitados y repetitivos. Puede haber retardo en los hitos del desarrollo motriz y, a menudo, se observa torpeza. Este síndrome es muy similar a o puede ser lo mismo que el autismo de alto funcionamiento (HFA).

Más en MedlinePlus, Asperger.cl (tendrán alguna asociación del tipo ‘Autistas Anónimos’?)

Hay un montón de cosas que me son imposibles de realizar por el sólo hecho de tener una particular trastorno del cual ya no queda más que el recuerdo (aunque claro, de vez en cuando me visita para remarcar que no puedo pensar/llevar una vida normal). Cosas tan banales que quizás cause hasta gracia el hecho de que no pueda ejecutarlas. Aquí les va el chiste del día patrocinado por mi persona.

  1. Abrocharme los cordones: Agacharme e intentar atar las agujetas es un suplicio que desde hace un tiempo atrás no soy capaz de tolerar. Me carga cuando voy por la calle con los cordones ondeando al viento y no falta el viejo(a) que te lo hace notar, a pesar de que ya es sabido desde tiempos inmemoriales que el destinatario se da cuenta cuando éstos no están amarrados como debe ser. “Abróchese el zapato, mijita”; “tiene los cordones sueltos”. Si sé, conchetumare, si sé. He pensado seriamente en pegarme un cartel en la espalda que haga visible mi condición de deficiente para nunca más escuchar frases de ese corte. No más, por favor.
  2. Desorientación síquica crónica: En palabras más simples, soy una desubicada de mierda. No tengo la forma de calibrar los comentarios que he de proferir, por lo tanto suelo herir sensibilidades más de lo que quisiera. Por esta razón, el planeta completo me ve como una antipática/arrogante cuando en realidad lo único que tengo es una mente incomprendida y un corazoncito tan blando como Frugelé’s. Mis disculpas a quienes alguna vez hayan sido destinatarios de mis dardos verbales -aunque debo reconocer que igual me gusta ser pesaíta, un poco…-
  3. Ser sociable: De ser como cualquier otro ser humano, seguramente nadie me aguantaría y los seis grados de separación, las pelotas. Sería aún más popular que BitComet y el iPhone juntos, pero no. ¿Ven que la misantropía no era culpa de la influencia de tribu urbana alguna ni nada? ;_;
  4. Cualquier cosa que implique coordinación motora: Gruesa o fina. Trabajos manuales, manipulación prolija de objetos, comer con palillos, bailar, ejecutar saltos, entre otras cosas. Por esta razón, y pese a contar con excelentes notas desde 1ero hasta 8vo básico, jamás tuve el primer lugar de mi curso =(, pues Ed. Física y Artes Plásticas me bajaban el promedio sin piedad. Lo extraño es que durante un tiempo mis dibujos fueron decentes y en el piano este problema parece no manifestarse…
  5. Hablar cosas coherentes: Se me sale la ñoñeza por los poros, ya sea cuando hablo de mi colección de guías de teléfono/velas/etiquetas de ropa o la manía que tengo con los artículos de oficina. Todo lo anterior es potenciado logarítmicamente cuando hay alcohol haciendo de las suyas en mi hígado. Por esta razón y si lo que menos desea es aburrirse en un carrete, stay away from me.
  6. Hablar bien: Si. No sé si se note tanto, pero tengo graves problemas y severos conflictos internos cada vez que debo pronunciar la letra ‘R’ o las combinaciones del tipo “tl” o “cr”. De pequeña sufría cuando quería crema y se me trancaba el choclo brígidamente.
  7. Ser responsable: Ya, en volá y no es culpa del trastorno de sicopatía autista, pero igual es mi justificación para todo. Le debo dinero hasta a Cortázar y estoy vetada de toda biblioteca existente en Santiago debido a mi tardanza en devolver los libros que he pedido (es que se ven tan lindos junto a los míos…). Procure no prestarme jamás dinero si quiere que éste sea retribuído instead of recibir una frase del tipo: “que dios te lo pague”.

De aquí a una semana necesito diez lucas, tolerancia, un pito (dije en la entrada anterior que justifico su uso en casos de presión extrema), conversar con alguien en específico, leer los cuentos ésos, perderme, matarme una y otra vez en sueños para después resucitar en la mañana sin cruz ni cicatriz alguna, comprar un nuevo cacharro para tomar mate (L) y el doping. Y eso. Como que se me fueron las ideas en las cucharadas de azúcar que le eché al brebaje indígena este. Extraño, porque yo no como azúcar granulada (dónde está mi sucralosa!?). Duh, da lo mismo. God bless the Mate.