En días como hoy es cuando me pongo a pensar en lo boni que hubiese sido auto-condenarme (cuando tuve la oportunidad) a un letargo sin sueños ni pesadillas, pero despierta. Deliciosamente dopada. Declarada interdicta, irresponsable con permiso. Alojada en el auténtico all inclusive de la Región Metropolitana ubicado en la pre-cordillera capitalina en el sector conocido como El Peral, junto a la gente sana/bien lejos de la urbe y la cantidad de locos que ahí habitan.
Pero me la perdí de puro optimista (ahueoná) que soy no más, poh.
En días como hoy es cuando me dan ganas de irme a nadar a Bolivia o a ver si está lloviendo en la esquina. O a la chucha, que es destino conocido ya.
Y es súper penca que justo en días como hoy te tiren un ensayo PSU de matemática bien tempranito, para que la caña del día anterior te pese en la conciencia y en el lápiz y en todo. Hasta en las bolas (que no tengo).
Me pica el paladar y no puedo rascarlo con mi lengua. Geez.
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