En este momento los televisores de todo el vecindario parecen corear a una sola voz y con ello amplificar considerablemente los chillidos de Don Francisco al punto de causarme una indeseable jaqueca. Que ANATEL obligue a todos los chilenos que no tenemos la fortuna de poseer servicio de TV-Cable a mamarnos las 27 horas de amor me parece, francamente, un abuso, sobretodo si consideramos que la Teletón, pese a ser una obra de caridad y blah-dee-dah, no es de mi completo agrado (algún día ahondaré en esto). Entonces, he decidido matar el tiempo entre leer artículos de poca trascendencia (porque estudiar para la PSU a estas alturas de la vida no traerá fruto alguno) y escribir cosas de aún menor importancia -bueh, al menos para el mundo, porque a mí me interesa bastante dejar constancia de cada suceso extraordinario (tomar dicha palabra desde su significado etimológico, por favor) en mi vida-, como por ejemplo…
Nightwish en Chile – 23 de Noviembre, 2008
En los días anteriores al concierto quedamos con Dagaz de juntarnos apenas los gallos cantasen [?] para quedar bien ubicados. Teniendo en cuenta de que esperé más de cinco años para ver a Tuomas en vivo y en directo, lógico que no me conformaría con quedar a mitad de cancha. No obstante, era domingo y la locomoción de Santiago, que no se caracteriza por ser eficiente ni siquiera en los días hábiles, brillaba por su ausencia cuando yo llegué al paradero a las 7:00 am. Cuento corto: a las 8 debía estar en Moneda, pero llegué con media hora de retraso (con lo que me gusta ser impuntual… ) y además el camino hacia el Teatro Caupolicán estuvo lleno de “accidentes”, por llamar de alguna forma los condoros que nos mandamos con el amigo (entre ellos pasarnos varias cuadras en la primera micro, posteriormente tomar justo el recorrido que no nos servía y quedar todavía más lejos para finalmente caminar kilómetros porque a nuestras Bip! no les quedaban pasajes). Cuando al fin pudimos dar con nuestro destino, ya había alrededor de cincuenta personas apostadas a la entrada del recinto (oh my… ). Lo bueno es que nos encontramos con Colmillín, quien amablemente accedió a colarnos en un lugar bastante comodo (uno podía sentarse <3, aunque igual este dato es súper poco relevante xD). Bueh, no estoy dispuesta a narrar lo que fueron esas diez horas de espera, porque tampoco pasó mucho. Resumiendo, se puede mencionar el hecho de que no bebí una sola gota de alcohol (eso es bueno/malo según el prisma desde el cual se mire), los conflictos con los miembros de Nightwish Chile por su patudez de querer hacerse con los primeros puestos sólo por pertenecer al “fans-club” (Razón suficiente para odiar este tipo de agrupaciones. No me cabe en la cabeza de que ellos se sientan mas “fanático” que uno. ¡Qué rayos!) y anécdotas varias. A las 17:00 abrieron las puertas y entramos…
… para aguantar otras dos horas de espera, hacinados y muertos de calor. Lo bueno es que no había teloneros, por lo tanto la banda efectivamente aparecería en el escenario alrededor de las siete.
Conseguí lugar en segunda fila justo enfrente del teclado, independiente de que el cabello de la tipa de adelante (quien no se quedó quieta en ningún momento) golpeara mi cara cada vez que ella giraba la cabeza y que ya comenzaba a sentir la falta de aire. Cuando sonó la introducción, esta sensación aumentó gradualmente, puesto que estaba rodeada de fangirls gritonas y demasiado saltarinas (ok, ok, yo soy igual) y en “Bye Bye Beautiful” podría decir con toda certeza y sin exagerar que casi muero, puesto que los brazos levantados de quienes estaban detrás mío, con la presión y el movimiento y todo, me ahorcaban brígidamente. Por suerte esa canción es cortita y una vez que terminó pude “acomodarme”.
Honestamente, yo pagué mis $18.000 única y exclusivamente para ver a Holopainen. Estupideces como que “Nightwish no es lo mismo sin Tarja” o “Ellos cada vez tienen menos ‘actitud metalera’” o “Anette chilla como perra” me valen. Ciertamente prefiero mil veces a la Turunen con el grupo, pero ya no están juntos y qué le puedo hacer. De todos modos, Anette estuvo a la altura de las circunstancias, cosa que yo no esperaba si tomamos en cuenta los antecedentes del suceso en Belo Horizonte (donde, según ella, le entró humito a la garganta, irritándola y provocándole una crisis de angustia, tras lo cual salió llorando del escenario dejando a la banda tocando sola). Sin embargo cabe preguntarse… ¿¡por qué volvió a ser blonda!? Con el cabello negro y largo había logrado quitarse varios años de encima, pero aún así apareció con ese look de vieja cuica (como leí por ahí) que desentonaba completamente con el aspecto ‘rrrrrudo’ de sus compañeros -Además, se arriesga a usar tacones a ver si también logra caerse, brrp!-.

"Socia, esto no es una pasarela" (Rockaxis.cl)
De los otros integrantes, nada que decir. Emppu corrió y saltó como en los mejores tiempos, Marco se ocupó de prender al público, Jukka siempre listo para hacer cortes ‘freak’ en la batería y Tuomas… ay (L). Dagaz pudo alcanzar una de las botellas que lanzó y espero que la conserve como reliquia hasta el fin de sus días, aunque sea Cachantun de esas que venden en el kiosko de la esquina.

"Overworked and Underfucked" (Rockaxis.cl)
Me pareció curioso, eso sí, que los integrantes del mentadito Nightwish Chile fuesen tan aduladores respecto a Anette. Vi volar un par de rosas en dirección a ella, así como banderas chilenas con su nombre escrito y challa similar. Está bien que la pobre se sienta insegura porque nunca faltan los que gritan “Tarja!” mientras ella canta o sencillamente comienzan a insultarla, pero el tratar de ’subirle el ego’ a tal extremo me parece un exceso. La tipa hace su pega nada más y sabe a lo que se enfrenta, por lo tanto la chupá de medias está de más.
Er Setlist:
1. Bye Bye Beautiful
2. Whoever Brings The Night
3. The Siren
4. Dead To The World
5. Amaranth
6. The Islander
7. The Poet And The Pendulum
8. Come Cover Me
9. Dark Chest Of Wonders
10. While Your Lips Are Still Red
11. Sahara
12. Wishmaster
13. Wish I Had An Angel
No tocaron Nemo ni Symphony of Destruction, las cuales ansiaba escuchar u_u, así como Last of The Wilds (aunque esta deseaba oírla más que nada para quebrarme cantándola en pseudo-suomi xD). Me enyegüecí con Dead to the World y Amaranth, pero no pude evitar las comparaciones con el concierto de Tarja en Wishmaster, donde ésta claramente se lució. En cambio Anette la cantó así como por no dejar fuera un clásico de la banda y no la sentí ‘integrada’. Será porque no fue compuesta originalmente para ella, pero no es excusa suficiente, puesto que en Wish I Had An Angel y otras tantas sí ha demostrado que se la puede con las canciones de la vieja época (además que Tuomas se preocupó de bajarle varios tonos a dichos temas y hacerle arreglines por aquí y por allá para que la otra pueda chillar con calma).
Fueron trece canciones, pero el recital de todas maneras se me hizo cortísmo. No puedo decir que fue porque lo disfruté demasiado and stuff, ya que he de reconocer que salí un poquito ‘decepcionada’. No sé, sentí a la banda algo lejana y arg, no sabría explicar en verdad la razón de mi insatisfacción. Lo siento, pero Tarja ganó (llenó el teatro y se mandó un concierto de puta madre. 2-0 a su favor).
Fotos y cosas así están en mi Flickr. No pude grabar videos puesto que apenas podía sostenerme en pie, y si osaba a bajar uno de mis brazos para sacar la cámara del banano, seguro que uno de los tantos cavernícolas que suelen ubicarse en las primeras filas me lanzaba hasta el infinito y más allá (de hecho esto me sucedió un par de veces y fue lo peorrrrrrrr).
Y bueh, independiente de mi sensación de ‘vacío’ aftershow, y que no pude entrar al “súper-carrete” con la banda y que casi me muero y casi se me mueren, creo que valió la pena. No habría podido morir (arf, redundancia) tranquila sin haber tenido a Tuomas frente a mí durante la hora y pico que duró el concierto.
Me largo a estrenar la cajetilla recién regalada por mi papá <3. Ta-tá!
El otro día me metí al computador -después de llegar reventadísima de Preu (uno que empieza con ‘P’ y termina con “… edro de Valdivia” al cual voy, más que nada, por cargo de conciencia. Harto cara es la hueá como para andar faltando cuando se me antoje- a revisar correos, fotolog, flickr, blog y cuanta cosa en la cual yo ejerza soberanía en la internéh. Nada fuera de lo usual. No obstante, cuando abrí MSN así como para saludar al mundo, veo en el mensaje personal de uno de mis contactos (fuckin’ manía de la gente por hacer de esta instancia un mini-blog. La idea es que todos se enteren de sus estados de ánimo, futuros panoramas, rupturas amorosas, etc, sin siquiera preguntarles) “… con la entrada de Nightwish”. Lo siguiente puede adivinarse: Mozilla > Ticketmaster.cl > Conciertos… $18.000. Diez más ocho lucas. Si bien mis gustos musicales abarcan una enorme extensión en cuanto a géneros and stuff, ese grupo tiene un rol especial y protagónico en mi vida. Suena cuático, pero así es la cosa. Y rayos, pertenezco al humilde sector medio-bajo y la plata no me sobra.
“Ya que estoy en Ticketasd, también reviso los precios del SUE”; mala idea. $11.000 la nunca bien ponderada galería, desde donde -y con mucha suerte- podría apreciar la calva de Michael Stipe a cinco kilómetros de distancia. Toda esta frustrante situación me hizo reflexionar sobre nuestra condición de primates culturales. No es posible que en el cartelito de PVC con 256 colores y añadidos que ilustra en su superficie la imagen de determinado candidato a concejal (y no es por restarle importancia a dicho cargo, pero -y con la manito en el corazón- ¿WHO CARES?) que está colgado en la esquina se hayan gastado lo suficiente para cubrir el precio de mi felicidad y nadie diga nada. Lo peor es que cuando esa gente, que suele llenarse la boca en sus charlas a las Juntas de Vecinos con que impulsarán la cultura y las artes, resulta electa, siguen satisfaciendo su codicia a costa de todos nosotros.
Todos se aprovechan de todos y no nos damos cuenta. Las productoras, además de ser como el forro -Lighthouse (quienes traerían a Nightwish en primera instancia) no quiere devolver el valor de las entradas supuestamente ‘VIP’ que quedaron invalidadas luego del cambio de contacto-, alegan que Chile está en el rincón más alejado del mundo, que no somos muchos, que no escuchamos música, entre otras cosas, para cobrar precios exorbitantes. Como sí somos giles, pagamos. Lo mismo con los libros, con los discos, con todo (y después se quejan porque la descarga p2p va en franco aumento).
La escasez abarca desde campos tan banales como los conciertos hasta my own destiny. Cuando propuse en el dulce hogar mi posible partida hacia allende Los Andes en búsqueda de mejores opciones de educación superior (puesto que allá las Ues son ‘gratis’), me mandaron a la cresta por motivos -principalmente- económicos (“y cómo te vamos a pagar la pensión y asdasdasd!?”). Por otro lado, si las cosas marchan como espero que lo hagan, el próximo año de todas formas tendré problemas, sobretodo porque últimamente me siento tentada por la vanguardia, estilo y calidad de la PUC (pese a ser un hervidero de fundamentalismo religioso). A lo mejor mi padre hace las movidas para pagar el arancel y todo, pero yo padezco de pobreza crónica. Nunca tengo plata y esta situación, para los hippies-lana y la juventud peloláis que puebla las Universidades Privadas, es causal de segregación. Y sorry, pero ni ahí con ser discriminada por estos cuicos made-in Las Condes ni mamarme sus comentarios clasistas (en mi memoria hay registros de historias contadas por mi ex-novio sobre la vida en la UNAB que vienen a confirmar mis prejuicios).
Lo peor de todo lo descrito, es que no soy la única. Como yo hay montones de adolescentes perdidos por la existencia tratando de encontrar formas para resolver sus vidas sin precisar de cuantiosas sumas de dinero, y con esto no me queda más que maldecir este país. (y dah, no me vengan con eso de que “en Perú, Bolivia y/o Sierra Leona están peor que aquí”)
Hoy salí a comprar pan y cuando pasé por la esquina, el cartelito que mencioné anteriormente ya había sido mordido por un perro y lucía sendos tags sobre la boca del sr. candidato. Ahí quedó la plata ‘invertida’, me dije. Cuando volví a la casa, me dejé el vuelto y lo eché al chanchito. Ojalá de aquí al 3 de noviembre llegue a las once lucas.
* y menos mal que no me gusta Madonna, sino estaría escribiendo esto desde El Peral.
I
Mami, en serio. Hoy no quiero comer, no amanecí con ganas… Es que no me gusta cuando se pone así, tan extremista para sus cosas. Ayer hizo desaparecer tres panes, aunque después estuvo mucho rato en el baño. “Qué te pasó, tus ojos están…”, nah, me entró una basurita (the big basura que logró penetrar ambos globos) no más. Tan sapa que es esta mujer. Tan sapa que es la gente. Tal vez algo le pasó en el colegio, pero si le pregunto no me responderá. Nunca sé cuándo debo hablarle a esta mocosa. Mami, me hacís un tecito con limón?. Ya, pero aquí aprovecho de tentarla con el pie que cociné anoche. No se resiste ante estos estímulos. Su voluntad es tan frágil. Mi voluntad es tan frágil, que de más que me como una galleta o algo. ¿Qué culpa tengo yo de que las fiestas en mi lengua sean altamente calóricadictivas? Me fumaría un cigarro. Si me dejasen darle rienda suelta al vicio en cualquier lugar, podría pasar de cualquier otro requerimiento físico. Necesito ocho lucas. Necesito muchas lucas. Mami, mami, ¿puedo ir al gimnasio?. ¿Por qué me pides esas cosas? No hay para consentir tus caprichos; mira a la Belén: calladita, tranquilita. Pero enorme, mamá, enorrrrme. Ay sí, pero no lo digas fuerte porque sabes que se siente mal. No se siente mal y lo hace pa’ manipularte no más, si el año pasa’o estaba loca. Ya no. Ya no. Esto es progresión y no se nota. Tan exigente que es el mundo. Qué bueno que ella nunca me pide nada, aunque igual no sé cómo chucha el próximo año he de pagarle la U. Le irá espectacularmente bien y todos lo sabrán, o no, amor? -el amor que no responde/corresponde- Pobre de ella que así no sea. A trabajar no más porque yo no mantengo vagos en esta casa. Cuando jubile me iré al campo y podré desligarme de toda esta manga de huevones. Ni ahí con pagar las deudas, total la casa la dejé a nombre de la Delfina y ella, tan linda ella… Igual me da un poquito de pena verla mal por mí. Hubiese querido quererla más de lo que amo la libertad. Por qué me casé. Por qué se casaron. No estarían aquí, tapados en deudas y estiércol. Yo no estaría aquí.
II
Belén, bájale el volumen a tu música culiá. Belén, bájale el volumen a tu huevá de teclado. Papá, bájate el volumen. ¿Qué se cree esta pendeja al hablarme así? Igual las amenazas verbales ya no surten efecto, pero ya me mandé un cagazo y otro de la misma clase no me lo perdona ni cagando, y ni cagando tras las rejas yo. “Belén, cálmate y respétale, porque es tu papá” y de más que me responde con que él no se calma cuando a mí se refiere, y menos que me quiere. Yo creo que aún existe amor, sino no estaría conmigo. Mi mamá es entera pava, porque vez que él nos esperanza con su partida, se tira de guata al suelo a implorar que no cruce la puerta. No la culpo por tener prioridades en su vida, pero que tampoco me las exija a mí. ¡Paren de pelear! No puedo ver tele; me cortaron el cable… ¡Mamáaaaaaa! que no pagai la cuenta del VTR, que necesito ropa, que quiero gimnasio, que cómo a la Belén le regalaron ese tremendo teclado y en mi cumpleaños sólo me compraron cuatro buzos, una chaqueta toda cagona y tres carteras Everlast. “Kathy, es un vulgar Casio no más” me dice la otra huevona con su voz de enferma mental. Mi hermana está loca, un poco, pero a veces igual es simpática. Mis compañeras de curso dicen que es mi versión “terror”, pero yo encuentro que no nos parecemos, o sea. Ella tiene el pelo feo, la nariz grande, los ojos hundidos y terrible enanos, aparte que ni se encrespa las pestañas, ni se pinta ni nada. Lo único que hace por la existencia es delinearse los ojos. Siempre se me acaban los lápices color negro por su culpa. Ah, y lo otro es que es como tontona para caminar, es terrible rara y no habla nada. Me tinca que pasa todo el día drogá. Oh, y obesa. Mis compañeras de curso dicen que es terrible rica, pero mejor no mencionarlo delante de ella, porque se le sale el GodZilla homofóbico y temo una caída de cassette de su parte. No quiero más atados con respecto a las cosas ocultas, debo decir. Se gasta la media raja y un estómago inexistente. “Pero igual tiene un aire a ti”, leve brisa a kilómetros de altura. A lo mejor en la Tropósfera se siente. Ella tiene el pelo boni y largo, ojos sumamente expresivos, una nariz normal… igual es linda mi hermana, pero es tan flaite, por la cresta. Esos aros gigantes, la delineá a lo Amy Winehouse, el brillo sabor sandía/damasco/uva/maracuyá [?] en sus labios y, cómo obviarla, la capa de estuco de 2 cm que se echa encima de la cara para tapar el acné. Nunca entendió que con eso sólo empeora las cosas. Gracias Google por darme algo más de seso y que éste no se me escape a cada momento por los poros. Preferible el espanta-pájaros contemplativo al conejo errante.
III
Hoy llegó súper pesá. Ni me habla y, más encima, me trata mal. Hace rato que le habría aforrado un combo de no ser porque sé que todavía está enferma de esa huevá que tienen todos ahora… depresión? “Mamá, si me vas a pelar por teléfono, trata de que yo no me dé cuenta, poh”. Ay, si ya corté, aparte es verdad que tiene penita aún y yo no entiendo por qué, si la quiero tanto. Quizás es porque le falta la salvación del Señor en su corazón, pero da lo mismo, porque yo tengo fe y sé que algún día ella tendrá su testimonio. Mi vieja no saca nada con pedirme que lea alguna parte ‘x’ de la Biblia. Cuando era chica fui imbuída de poderes saiyayin y la leí completita; hasta me alcanzó para aprenderme unos cuantos trozos y ahora puedo sacar provecho de ello y lucirme en las conversaciones de ateos culia’os pica’os a posmodernismo. Igual es bacán que piense que tengo depre no más. Nunca fue de leer los diagnósticos eternos de la siquiatra -Tan pesá que era esa mujer. Me caía la raja, por cierto-, pero (según me acuerdo) era algo así como personalidad limítrofe con antecedentes de síndrome Asperger más blablablabla, las volás esquizofrénicas del código genético y la chorrera de pastillas que me recetó para ser feliz. Nunca las tomé muy en cuenta, porque me convertían en un zombie alegre, pero zombie de todas formas. Quiero mi conciencia intacta y bien alerta, aunque signifique pagar con amargura y depreçao. Ahora tiene insomnio y está toda la noche en el computador… me saldrá tan cara la cuenta de luz este mes, más la del mes pasado, y la del ante-pasado…
(en mi casa es raro encontrar facturas pagadas en la fecha que corresponde)
IV
¿Me dejará darle un besito de buenas noches? Viene mi mamá a sapear lo que escribo, mejor olvidar que soy quisquillosa por cinco minutos. Hasta mañana, Dolf’, te adori (L).
Igual me quiere un poquito, pienso yo.
Igual debe pensar que soy un monstruo, digo en voz alta.
Pagaría por extender esos minutos tibios hacia el infinito y que éstos transformados hubieren sido en indigerible testimonio de lo que esa banca guardará mientras la lluvia no la pudra. No hay necesidad de ingerir algún tipo de sustancia ilícita para ver la fiesta que se armaba dentro de tus pupilas. Me entusiasma contemplar sentada la ebullición sin tomar la taza después. La imagen seria y estoica esconde detrás una consistencia tan elástica y moldeable como un chicle. Podría decir que eres como un Dentyne, o Bigtime, o no sé. Grosso. La menta hizo que mis sentidos se congelaran y mi vista se enfocase en el cielo y las pocas (pero suficientes) estrellas que el mismo nos regaló. Estaba despejadito, ¿lo notaste? Lo dudo, pues estabas demasiado ocupado haciéndome trencitas -licencia que yo no te he dado, por cierto-. Fuerte, fuerte, fuerte. Supongo que el verde no le queda a nadie mejor que a ti, pese a que es uno de los colores que más aversión me provoca. Quería hacer globitos de helio como en los que voló el curita ése, pero dah. Me gusta eso de que puedas aguantar boberías adolescentes que tú jamás pensaste, de esas confusiones hechas a base de carrete + sicotrópicos + delirios de asperger. Soy un estropajo y te ríes de mi innoble condición. ¿MagoPad? ¿Virutex? El lavalozas en esta ocasión no importa. No me interesa limpiar las marcas de historias anteriores, gracias. Hay una distancia enorme entre mis lloriqueos de los diecisiete y el viejazo. Quizás anheles sentirte joven y viril como antaño y por ello busques mi compañía. No obstante, eres poco más que un MentaChicleFuerte y -para mí y mi paladar- eso no es suficiente. Luego de haber probado moras, sandías (viva la vida), strawberries&stuff, mis muelas se cansan de masticar tanto sin tragar, por lo tanto has de quedarte en el umbral aguardando el terremoto que jamás llegará. No hay placas tectónicas en ese micro-cosmos, dear. Y qué pena dejarte con las ganas, pero los años me han despojado de toda consideración hacia el prójimo -nunca tuve complejo de buena samaritana, en todo caso-. Espero que, como tantos otros repartidos por ahí, en el futuro sepas reconocer entre la presa y el cazador. Seguiré jugando hasta que me aburra y te escupa en algún basurero por Vicuña Mackenna (por ahí pasa la 210, para que no te pierdas). Mi existencia ahora tiene splenda y he de tragar médulas como condenada al infierno. Ten cuidado.
*Oh, y antes de que se me escape: no, no soy neo-nazi ni anti-semita ni nada por el estilo. Son expresiones arraigadas en mi vocabulario que no eliminaré a estas alturas, pero nada más. Consideré importante hacer dicha aclaración, para evitar malos entendidos posteriores.
Ciertamente hinché y rogué tanto a la Santa Sara para estar ahí ese día, que no puedo sino dejar constancia de que lo hice, ojojojoj.
TARJA TURUNEN EN CHILE – 03 DE SEPTIEMBRE, 2008
Demonios. El día amaneció shúernublado y con ánimos de lluvia, cosa que en lo puntual no me preocupa. El problema es mi pelo y el frizz, ergo ya me vi en la fila del Caupo con mi afro asustando a la gente. Por suerte nada de eso ocurrió. Era miércoles, por lo tanto salía temprano y tuve tiempo para ir a la casa de la Ivana, dejar mis cositas y transformarme en una bitch del rock [?]. Quedamos con Dagaz en juntarnos a las 16:00 en la entrada del teatro. Como no toda la gente es tan puntual como yo y era de esperarse que este sujeto no estaría a la hora, compré chicles y esperé. Me dediqué a mirar a la gente (y de paso encontrar a un ser idéntico a Tuomas Holopainen, al cual le entregué mi amor imaginario durante todos los minutos imaginarios que gasté en contemplarle) y a fumar hasta que llegó -una cuestión lógica, por lo demás-.
Bueh, pasó el rato y reconocí a Colmillín sentado en un paradero junto a un amigo suyo. Gracias a la divina providencia estos señores tenían en su poder algo de coca-cola y algo de alcohol, con lo cual pude llenar el estanque y quedar a full para lo que se vendría después. A estas alturas de la tarde ya comenzaba a sentir maripositas en el estómago y todas aquellas sensaciones corporales que se le atribuyen a los nervios y la emoción. Luego del minuto de esparcimiento nos encontramos con Maron y Paulita y asdf, conversación hasta que a ellas las hicieron entrar -nosotros íbamos a morir a la cancha-. Media hora después, hicimos ingreso al Teatro (dale corte!).
De las cosas que ocurrieron antes de la entrada de la Diva al escenario y que no se me escaparán de la memoria:
- Hace años que quería ver a Six Magics en vivo, de hecho, recuerdo haber planeado una ida fallida a una tocata de la gente en cuestión en la sala SCD del Mall Pza. Vespucio en el año 2006. El punto es que el lunes, cuando compré la entrada para el ‘I Festival de Metal Sinfónico’ (wtf!? Tarja no es M.S. ni este concierto sería -hipotéticamente- el “primer festival”. Han habido miles de recitales anteriores a éste con bandas listadas en la categoría de symphonic metal, o por lo menos cercanas a ella) y vi en el flyer que esta banda actuaría como telonera, igual me emocioné un poquito…
- … pero cuánta sería mi decepción al notar que cambiaron al vocalista por un adefesio similar a un moai (y me importa un comino la solidaridad de género. Me aburrí y eso es lo que cuenta) y que, además, se dedicaron a tocar canciones de un disco que ni siquiera estaba en torrent para escuchar, puesto que sólo había salido hace una semana atrás. Mala onda. Estuvieron cerca de 1 hr. y 14 minutos tocando y mientras tanto yo me ahogaba. Cero jumbitos.
- Luego de salir ‘ovacionados’ por el público asistente, entró Húsar en escena. OMG, si no es por las dos bellezas con las que contaba esta banda, juro que me hubiese deshecho en pifias -aunque no sepa chiflar-. Eran doce o trece especímenes cantando y corriendo en el escenario simultáneamente, un crimen que de seguro Tobías Sammet y los cultores de la Ópera Metal no tardarían en condenar. La venden igual con el discursillo rojo-libertario, pero ni eso fue suficiente para calentar mis ánimos. No eran malos, pero yo quería ver a Tarja y ya eran las nueve y pico. Sus canciones eran eterrrrnas, por lo demás, así que todo el mundo soltó un suspiro de alivio cuando procedieron a retirarse. En eso, se alzó un telón blanco -más bien una sábana- que se encargó de mantener el suspenso mientras la Diva se preparaba…
… y se tardó una hora más, para salir recién a las 10:20 pm. A esas alturas de la noche yo estaba con ataque y mi celular sonaba estrepitosamente. En determinado momento no contuve más las ganas y contesté, proferí una sarta de insultos y opté por apagarlo.
- Sonaba un pianito y más de alguno echó tallas con la canción de cuna y esas cosas. De pronto se muestra la silueta de ella tras el telón y asdf, me fui a la chucha -literalmente-. Era “Boy and the Ghost”, una de las canciones más deprexcore del disco -y de la cual lo único que me sé es la parte del coro ‘despero, solitas, debilis, desolo’- y estaba tan shockeada que no atiné a hacer nada más que escuchar. Después de superar el bloqueo y gritarle mil veces a Kiko Loureiro que era una preciosidad (bueno, no con estas palabras, precisamente) me decidí a disfrutar el concierto y no grabar nada, puesto que para dichos efectos Dagaz también tenía cámara.
- Max Lilja estuvo espectacular y los años no pasan en vano. Ese viejo es como el vino. Mike Terrana en su jaula de plástico/cristal [?] se lució, al igual que Doug Wimbish (aunque debo reconocer que a este señor no lo había visto ni en pelea de lesbianas). La tecladista era un dulce y me enamoré perdidamente de ella, a pesar de que no recuerde su nombre y me dé paja buscarlo en Google. Y Kiko, bueno… no me extenderé en mayores detalles con respecto a su persona.
- Morí cinco veces, pero en sentido figurado -pese a que igual casi me desmayo en un par de ocasiones-. Una en la entrada, otra en Symphony of Destruction (aquí creo haber destrozado los tímpanos del amigo, porque grité hasta que me transformé en un travesti), en Nemo / I walk Alone, Poison y Oasis. Nunca, en ningún DVD ni bootleg ni nada había escuchado a Tarja cantar tan bien, pero me quedé con las ganas de oír Passion & the Opera. Para otra vez será.
Y al final, lo clásico: la banda saludando al público, Tarja encapuchándose con una bandera chilena y agradeciendo en español; el line-up lanzando baquetas y uñetas a diestra y siniestra -y, como es obvio, nosotros alcanzando nada- y gente corriendo a la reja para que la Turunen le firmase un autógrafo.
Grité tanto que la voz desapareció y quedé aún peor que en el verano, cuando también forcé las cuerdas hasta su límite en la Fiesta de los Abrazos, pero valió la pena. En “Oasis” no me resistí a articular las estrofas en suomi, provocando que la gente me mirara con cara de “wtf, está poseída”, pero me vale.
Tengo fotos y un par de videos, pero ese material se va directo al flickr y a Youtube. Sólo debo decir que ahora tengo un ansia enorme por ver a Nightwish y a cuanto escandinavo metalero se aparezca por estos lares. He de arrendar mi cuerpo, traficar estupefacientes o vender mis órganos, pero nunca más me pierdo un recital de esta envergadura.
Setlist:
1. Boy and The Ghost
2. Lost Northern Star
3. Dead Gardens + Symphony of Destruction
4. Sing for Me
5. Nemo
6. I Walk Alone
7. *Drum Solo*
8. Ciaran’s Well
9. Our Great Divide
10. Phantom of the Opera (en español junto a Bernardo O’Higgins [?])
11. Enough
12. Oasis
13. Poison
14. Wishmaster
15. Die Alive
16. Calling Grace
Tarja Turunen – Ciaran’s Well (live @ Teatro Caupolicán)
Si, no pude evitar proferir esa clase de comentarios con mi estridente voz (cosa que queda al descubierto en los primeros segundos del video), pero bueno, qué le vamos a hacer.
That’s all, folks!
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Bonito, todo hermoso. Obertura, desarrollo y cierre; aún cuando en la primera hayan habido “pequeños detalles”, como la pirotecnia que sólo fue obra de un excelente diseñador digital y la niñita que, por poco agraciada, tuvo que cantar tras bambalinas, dándole el crédito a otra infante con facciones mucho más armoniosas y con cada diente en su lugar. Beijing fue un montaje de cabo a rabo, pero muy bien hecho. Los chinos supieron adecuarse al gusto occidental y deleitar a las masas con un espectáculo exquisito, cuidado hasta el último detalle. Y nos encantó.
La prensa internacional pareció perder el foco entre tanto récord batido y figuras promisorias que se alzaron en estos JJ.OO. ¿Alguien sabe qué fue de las manifestaciones en el Tibet? ¿O sólo quedarán en nuestra memoria -muy frágil, por cierto- los 9 segundos y fracción que demoró el jamaicano en llegar a la meta, junto con los 5,05 metros de la rusa? Por cierto, a nadie tampoco le preocupa la situación en la que queda la población china. El legado sólo puede remitirse a una enmarañada red de fierros que le da vida al “Nido de Pájaros”, un cubo de agua y otras edificaciones cuyo nombre no puedo recordar en este instante. Sólo a eso. Los habitantes de la ciudad más contaminada del planeta de seguro mañana no recordarán que durante dos semanas pudieron conocer el verdadero color del cielo, que pudieron disfrutar de sus calles limpias y libres de contaminación acústica/ambiental. Pero bueno, a quién le importa. Ellos vuelven a sus vidas de planificación familiar así como nosotros a nuestros respectivos quehaceres.
La contradicción: Pude ver a través de la televisión y los infinitos reportajes que se realizaron en torno a este evento que los chinos alababan a Mao Tse Tung por hacerles un pueblo “grande”, sin embargo, a quienes realmente le deben su actual posicionamiento económico es a Xiaoping y su paquete de reformas capitalistas. Si Mao pudiese ver en qué se ha convertido su querida China, en qué fue a parar su revolución, apuesto mi cabeza a que se pegaría un tiro. Lo único que persiste desde su época es la completa limitación de corrientes de opinión divergentes. Son una sola voz, y pobre de aquél que desafíe dicha afinación. Aunque hablo en vano de estas cosas, puesto que no es de nuestra incumbencia lo que suceda en el margen de su política interna.
Es triste que nos hayamos dejado seducir por bailes perfectamente coordinados, música ad-hoc y Jackie Chan cantando con una enorme sonrisa, en vez de detenernos a pensar un minuto sobre qué es lo que realmente oculta tanta challa. Qué hay detrás de las luces de neón y los rayos láser. Suele suceder -y es cosa de echarle una ojeadita a los libros de historia- que la gente es engañada primero por el poder de los medios de comunicación masivos, aprovechando la necesidad de escape de la realidad que la chusma posee, para después ser víctimas de la sorpresa de un duro golpe que nadie esperaba. Claro, para ellos fue un enorme triunfo el haber cegado a la gente nada más que con colores delirantes y fuegos de artificio. Yo tendría un poquito más de cuidado, debo decir, antes de aplaudir y celebrar el “éxito” de este certamen.
Bonustrack:
“Whole Lotta Love”, Leona Lewis feat. Jimmy Page
Tengo varias preguntas con respecto a este momento en la clausura de las Olimpíadas…
1.- ¿Cuál fue el aporte de David Beckham en todo este asunto?
2.- Si. La situación es tan extraña como imaginar a Ashley Tisdale cantando “Crazy Train”, pero ¿cuál es la manía de la gente picá a rockera old-school de despedazar y faenar esta clase de experimentos musicales? Sin duda no suena a ron, ni a chaquetas de cuero ni a Harleys rayando en el límite de la velocidad del sonido, pero nadie puede negar que la señorita (ganadora de “The X Factor”, no es ninguna aparecida) le dio un toque especial a la canción. Yo no creo que la intención de los organizadores haya sido transformar la ceremonia en un ‘Monsters of Rock’ ni pretender que el público hiciese headbanging. La mezcla es rara, pero les quedó buena. Esto es para todos aquellos que sostienen que el grandísimo-magnánimo Jimmy Page se humilló y quedó igualado a la categoría de cucaracha por haber compartido escenario con la nena morena y otras estupideces del mismo calibre. Imbéciles.
3.- Veo a estos dos seres demasiado solos sobre ese stagebus. En vez de David y su pelota hubiese puesto a Keith Richards, o Brian May, o no sé… cualquier otro artista británico destacado que tuviese la disponibilidad para asistir al asunto este (y que, claro, las autoridades chinas dejasen pasar sin mayores complicaciones).
4.- Este viejo está como quiere. Ayer y hoy, sigue siendo un ícono recurrente en mis fantasías sexuales adolescentes.
5.- ¿No pudieron elegir una canción menos hot para la ocasión? Digo, a mi no me desagrada en lo absoluto que temas cachondísimos como este sean homenajeados y transmitidos a cada hogar del mundo, pero si le van a cambiar la letra… Es cierto, se justifica el cambio de ‘inch’ a ‘bit’ porque oír a Leona Lewis articulando “I’m gonna give you every inch of my love” es un poco chocante, sobre todo si consideramos que ella no posee pulgadas (supongo, aunque la chica tiene una pinta de tranformista…) en las cuales concatenar dicha metáfora (curiosísima, por cierto) del sentimiento más hermoso del mundo, sin embargo olvidaron retocar el coro: “Way, way down inside, I’m gonna give you my love”. Ella cantaba embelesada, pero no pude evitar pensar en la carita de Jimmy Page imaginándose descender hasta sus profundidades para ‘darle su amor’. Si, tengo mente de alcantarilla, pero ¡Por Google, es Whole Lotta Love!
6.- Al pobre chino que no pudo aguantarse las ganas de recoger la pelota le llegará castigo por romper la solemnidad y el rictus que debía conservar por órdenes de arriba. Nada que ver.
7.- Nuevos fuegos artificiales, mis polainas. Nadie me asegura que no es otra proyección digital. Yo no estuve ahí para confirmarlo con los ojitos que dioh me dio.
En fin. Esto es para corregir un poco el cariz ‘emo’ que tomó el blog. Keep it coolin’, baby.