Pido perdón por ser como soy. Por haber nacido amarillita y no negra o blanca, y tampoco parecerme físicamente a alguno de mis progenitores; por tener el pelo grueso y apelmazado, la nariz ancha y una boca enorme que contrastan con unos ojos que apenas se ven. Por aprender a leer y escribir sola a los tres años y con ello darles erróneas expectativas sobre lo que sería a futuro. Pido perdón porque nunca me gustaron los muñecos “nenuco” (yo sé que mi papá no quería sacarme la cresta ese día, no debí haber reclamado) y porque no jugaba con mis primos. A ellos también: sorry, la dura que nunca quise cagarles la onda y tampoco tienen la culpa de que yo fuese tan re-fea. A lo mejor merecía que me escondieran los libros cuando me negaba a jugar al “pillarse”. Perdón por no correr rápido y tener pie plano. A la vieja de primero básico: mi intención no fue contradecirla y dejarla en vergüenza, de verdad, pero en el Silabario decía otra cosa y puta, igual nunca fue fácil lidiar con mi falta de inteligencia emocional -aún a los seis años-. Y así podría seguir toda la noche. A mis compañeras de básica por enojarme cuando me pedían las respuestas de las pruebas y a mis compañeros porque nunca pudieron ganarme en las Cartas Magic. A las minas del CCP por lograr provocarles terror y/o antipatía incontrolables, a los profes por tirarles tanta mierda fuere en el pelambre del almuerzo o en sus caras -parece que esto último era más grave, siendo que lo lógico es que fuese al revés-. Mil disculpas a George por cantar como el hoyo y a la Andrade porque no fui capaz de sacar puntaje nacional en Historia. A dios porque ya no lo pesco, a la iglesia, al pastor, a su abuela y su hermana. A Andrés por ser una pendeja. Al Fabián porque nunca supe valorar ni agradecer lo mucho que me quiso ni la paciencia que tuvo conmigo. A mis amigos por ser tan mala amiga y perderme a cada rato (nadie aguanta a alguien así). A mis hermanos por mirarlos sobre el hombro cada vez que veía mi frágil auto-estima temblar. A mi papá porque ya no le daré más razones para quebrarse frente a sus colegas de la pega, porque no quiero a sus papás (ergo mis abuelos) ni a sus parientes ni a nadie cuyo apellido principal sea Roca, por la caída de cassette y contarle a mi vieja que se la estaba cagando por enésima vez hace como siete años atrás, porque lo impulsé tantas veces a castigarme por culpa de mi arrogancia. Por darle motivos de sobra para dejarme cicatrices en la espalda. LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO.
A mi mamá por un kilo de cosas*: por decepcionarla tantas veces, por ser tan egoísta y no cachar lo difícil que ha sido para ella cargar con el cachito, por darle más dolores de cabeza que cualquier otra cosa, por no haber botado los papelitos con sangre ese día -de puro pava-, por haber terminado en la posta y dejar que me viera tan patética como ha visto tantas veces al culiao con el que se casó; por ser gorda, por ser gorda, por ser gorda, por ser fea, por ser gritona, por ser amargada, por ser tan gil.
POR SER, CONCHETUMARE.-
*EDIT: entre ellas, por botarme a chora y dejar la casa pasá’ a pucho.
Todas las noches mamá ve caer una lluvia de fuego y granizo desde su ventana, a la vez que siente el ruido galopante de mis zancadas en el piso superior.
Así cualquiera anda paranoico con el Apocalipsis.
Y aquí estoy yo con mis piernas flacas, mis brazos flacos, mis dedos famélicos y el notepad, discutiendo sobre lo provechoso que sería dejar el celular ahí tirado en el suelo como muerto, como yo. Lo único que le falta es tener su silueta demarcada con tiza – de tiza era tu corazón, cuando te cantaba “… ojos de papel” y no te dabas ni cuenta porque nunca aprendiste a leerme la mente como lo hacías con el resto -a Dios, gracias-. Pienso que si el temor infundido por mi figura no hubiese sido directamente proporcional a la prepotencia de mi lenguaje el cuento estaría siendo contado de otra manera (seguramente desde los labios de una narradora bonita con voz de sirena), pero qué pude hacer, si la geografía de bosques negros y espesos, repleto de piedras y a los pies de una cordillera que jamás debió estar ahí junto con el altiplano circundante no tiene mucho que ofrecerte. Me conformaba con verte, con pensar en una incondicionalidad que sólo existía en mi mente, pero que me tranquilizaba de vez en cuando. Aún en las agendas de larga data ya existen alusiones a tu persona. Esto nunca fue espontáneo y no sabes cuánto me complica, puesto que todos mis actos se han caracterizado por una escandalosa falta de meditación. Dormía como cocodrilo sin agua, mientras sus crías se dedicaban a morder cuanta criatura se acercase al charco. Ahora estas lejos, tan lejos que ni mis suspiros te alcanzarían; y no entiendo la manía tuya de embarcarte en ese bote viejo justo cuando sabes que la tormenta te empuja en la fila. Yo que siempre admiré tu aversión al riesgo, yo que hice de la audiofilia un derecho y un deber. Yo podía -por ti- transfigurarme en un pozo profundo, muy profundo. Tanto así que tus secretos aún no dejan de caer. Yo, yo, yo… (Holi, luctuosas son las noches que han de venir, mas no para quien ya dibujó su camino al oriente y se dirige al sol. Brillarás con tanta fuerza, que esperaré ansiosa el día que te hastíes y ardas para siempre. Mientras, pintaré de azul las costras y así las cicatrices queloides me recordarán siempre tu desgracia. Diciembre es el mes. Feliz navidad, próspero año nuevo. Hermosos amaneceres te esperan, pero es prudente que huyas de las tardes porque pendencieras son. No te gustan las batallas. Sé que sabes que yo lo sé y sé que no te importa, porque has hecho de tu ego una vaca sagrada. Tampoco te gustan las vacas. Yo solía mugir para hacerte enojar. Soy súper auto-referente y es natural que te hayas aburrido tan pronto. ¿Por qué tan pronto? Mandonear es mi razón de ser y podría retenerte hasta el fin de los tiempos y Jesús me llame a su gloria, pero no tengo tu cadena, se me perdió, es decir, tu nunca estuviste atada a ella hasta ahora. Tómate una chela en mi nombre. Dos, tres, veinte… yo aún espero a contar ovejas en burbujeante pipí -¿recuerdas que le dimos esa característica cuando comenzamos a dejar de ser inteligentes? Cuando yo me creía Layne Staley y tú eras la guitarra y chillabas y yo ponía cara de depresión [todo un desafío, ya que era fácil su elucubración, pero de ejecución difícil como los demonios] y rawr! Yo quiero morir como él cantando “I Stay Away”, pues es súper mata-pasiones tenerla con repeat en el reproductor de medios y no sentirla como la siente el hard-disk y la placa madre. No sé, podría ser ahora, pero soy tan cobarde y es tan cobarde tenerte de causa cuando siempre fuiste efecto. Dah. Fin de la transmisión-, pero ahora Stalin toma Coca-Cola Zero -¿te conté que quiere dejar de engordar?- y ve Caso Cerrado a la vez que le pide a San Antonio que le mande un novio y a la Santa Sara que estés detrás del monitor para cuando la paloma binaria te mande la cartita. Debe ser bacán despertar en la mediomañanatardealmuerzo y sentirse mutuamente el sabor de los dientes sucios, el de esos fluidos tan poco nobles y el olor a sueño y cacha intensificado por las ventanas cerradas. Ah, y la sal. Ya, chao. Atentamente. Anónimo)
“que si bien no es el más sano, lo prefiero al ser humano”
Aire – Mecano
Va por las calles convertida
en vapor
en humo
en viento
en aire – jamás toca el asfalto
sus huellas flotan detrás suyo
se respira y desaparece
a mi me hubiese gustado poder volar de esa forma
pero sólo soy un manojo
de raíces
nunca conocí otros cielos
y los pulgones y los parásitos y la gravedad no me dejan subir
dios dice que mi labor es llevar savia hacia arriba y nada más -cuanto odio su feudalismo-
dios dice que la libertad es sugestión y sugiere dejar mis espaldas en la tierra
de la tierra eres y a ella volverás
ella no le cree y salta licenciosamente
sobre mí
sobre todos
quién sino ella le dirá a los pájaros que tarareen
quien necesita paracetamol en navidad
quien me reta por usar los pasos de cebra
quien espanta a las arañas de su cabeza
a los murciélagos
a escritores al peo que se las dan de profesores
quien encripta hasta sus silbidos
quien aguanta lo inaguantable
quien cosecha lo suyo y lo ajeno
quien le dice a dios que la chupe.
Feliz cumpleaños beibe :*
… y ahueoná
Me cansé de estar como cabra chica cerrando los ojos al apagar las velitas del pastel, antes de comer determinada fruta por primera vez en el año o cuando confundo escupitajos alienígenas con estrellas fugaces. Hace años que estoy pidiendo talento y nunca llegó. No obstante, apuesto mi cabeza a que mañana me sentaré a leer el horóscopo, veré tragedias en las manchas del café y sacaré un “pan de vida” para que mi vieja deje de hinchar, já!. Como una alabanza a las contradicciones de la mente humana, ordeno que lloren junto a mí.
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Por eso al blog le cae caspa, ¿cacharon?
*pedazo de carne no more D:, pa’ que sepan.
Los amigos del barrio, los cantores de radio, los que están en los diarios, la persona que amas, los que están en el aire, los que están en la calle
pueden desaparecer…
pero los dinosaurios* van a desaparecer~
*Charly olvidó al Chico.
Ella es explosiva como una composición de John Powell o un cuadro de Pollock. Ella puede reír o llorar escuchando The Cranberries según la cantidad de luz que entre a su dormitorio. Ella fue mi compañera durante cinco años y amiga durante tiempo indeterminado hasta el día de hoy. Ella fuma cuando tiene pena y se le escapa. Ella no quería irse de nuestra sala aunque la echara con mi mejor selección de insultos. Ella comparte conmigo la desgracia de tener un nombre inusual. Ella aparenta mucha más edad de la que realmente tiene. Ella posee un sarcasmo capaz de erizar la piel de cualquiera que la escuche. Ella vive a tres cuadras de mi casa. Ella se auto-adjetiva como feliz. Ella sabe que no es así. Ella tiene unos ojos enormes, pero nunca ha utilizado todo su potencial. Ella fue expulsada dos veces. Ella podría caber fácilmente en el rótulo de “poeta maldita” si así fuese su voluntad. Ella también admira a Barack Obama. Ella me preocupa. Ella odia tanto los gritos como la apatía repentina manifestados por quien escribe. Ella se involucra demasiado con sus sentimientos y tiende a confundirlos. Ella no es de aquí. Ella suele atragantarse con píldoras cuando quiere cortar la comunicación con su realidad. Ella es muy inteligente, pero nadie se lo ha dicho todavía o tal vez no desea enterarse. Ella lucía extraña la última vez que la vi. Ella, ella, ella…
La quiero tanto, que sería un despropósito darle forma al texto mediante la publicación de su identidad, ergo prefiero esperar a que lo lea (si es que así llega a suceder algún día).
Me desnudaré por las calles azules;
me refugiaré antes que todos despierten.
¿Me dejarás dormir al amanecer entre tus piernas?
¿Sabrás ocultarme bien y desaparecer entre la niebla?
… un hombre alado extraña la tierra.